Mamiya o Hasselblad: cuál medio formato para empezar
Si tienes entre 1500 y 3000 euros para dar el salto al medio formato, probablemente ya te habrás dado cuenta de que Hasselblad y Mamiya son los dos nombres que aparecen en todas las conversaciones. Pero entre una Mamiya 645, una Hasselblad 500CM y una Mamiya 7 hay diferencias que van mucho más allá del logotipo. No se trata de qué cámara es mejor, sino de cuál encaja con la forma en que disparas, el peso que estás dispuesto a cargar y el tipo de imagen que buscas.
El dilema del formato: 645 vs 6x6 vs 6x7
El tamaño del negativo define casi todo. Una Mamiya 645 dispara en formato 6x4.5, que te da 15 o 16 fotos por carrete de 120. Es el más pequeño del medio formato, pero sigue siendo unas tres veces más grande que un fotograma de 35mm. La Hasselblad 500CM dispara en 6x6 cuadrado, con 12 exposiciones por carrete. La Mamiya 7, en 6x7, te da solo 10 fotos por carrete, pero cada negativo es casi el doble de grande que un 6x4.5.
En la práctica, eso significa que con la Mamiya 645 tienes más margen para disparar sin cambiar carrete, pero cada imagen tiene menos detalle absoluto que con la Mamiya 7. La Hasselblad está en medio: el cuadrado te obliga a componer de forma distinta, pero te da libertad para recortar después sin perder proporción. Si disparas retrato o estudio, el cuadrado funciona muy bien. Si haces paisaje o viaje, el 6x7 de la Mamiya 7 te da una relación de aspecto más natural sin tener que recortar.
Peso y ergonomía: lo que cargas cada día
Una Hasselblad 500CM con el objetivo estándar de 80 mm y un respaldo pesa alrededor de 1,5 kg. No es una cámara ligera, pero está bien equilibrada. El visor de nivel de cintura te obliga a disparar desde abajo, lo que ralentiza el proceso y cambia tu relación con la escena. Es una cámara para pensar cada toma, no para disparar rápido.
La Mamiya 645, en su versión 1000S o Pro, pesa unos 1,2 kg con el objetivo de 80 mm. Tiene un visor prismático que te permite disparar a la altura del ojo, como una réflex de 35mm pero más grande. El avance de película es más rápido y el sistema de exposición semiautomático (en modelos posteriores) te quita parte de la adivinanza. Es notablemente más ágil para calle o viaje si vienes de una cámara de 35mm.
La Mamiya 7 es la más ligera de las tres: unos 1 kg con el objetivo de 80 mm. Es una telémetro, no una réflex, así que no ves exactamente lo que captura el objetivo, pero el visor es grande y brillante. El sistema de exposición es completamente automático si quieres, y el obturador es muy silencioso. Para viaje, es difícil de superar: cabe en una bolsa pequeña y no te rompe la espalda al final del día.
Óptica: nitidez, carácter y precios actuales
Los objetivos de Hasselblad, fabricados por Carl Zeiss, tienen una reputación merecida. El Planar 80 mm f/2.8 es nítido desde f/4, con un contraste medio y una caída de foco suave que funciona muy bien para retrato. Pero un juego básico (cámara, objetivo, respaldo) ronda los 2000-2500 euros en el mercado actual, y los objetivos adicionales como el 50 mm o el 150 mm cuestan entre 800 y 1500 euros cada uno.
Mamiya usó objetivos Sekor para sus cámaras 645. El 80 mm f/2.8 es muy nítido, quizás incluso más que el Zeiss a diafragmas abiertos, pero con un rendering más clínico, menos "carácter". Una Mamiya 645 1000S con objetivo de 80 mm cuesta entre 500 y 800 euros. La versión Pro TL, con más modos de exposición, está entre 800 y 1200 euros. Es una puerta de entrada mucho más barata al medio formato.
La Mamiya 7 usa objetivos Sekor de diseño específico para telémetro. El 80 mm f/4 es extraordinariamente nítido, posiblemente uno de los objetivos más nítidos jamás fabricados para medio formato. Pero la cámara con el objetivo de 80 mm cuesta entre 2500 y 3000 euros, y los objetivos adicionales (50 mm, 65 mm, 150 mm) cuestan entre 1000 y 1800 euros cada uno. Es una inversión seria.
Mantenimiento y fiabilidad: lo que no te cuentan
La Hasselblad 500CM es mecánica al 100%. No necesita baterías para nada. Si se estropea, un técnico con experiencia puede repararla, pero las piezas se están volviendo escasas y las reparaciones cuestan entre 200 y 500 euros. Los respaldos A12 son fiables, pero los sellos de luz se degradan con el tiempo y hay que cambiarlos cada 5-10 años.
La Mamiya 645 Pro y Pro TL tienen electrónica. Si la batería se muere, solo funciona a velocidad de 1/60. Los circuitos pueden fallar, y repararlos es más complicado que un sistema mecánico puro. Pero hay muchas unidades en el mercado, y los precios de reparación son más bajos que para Hasselblad.
La Mamiya 7 es completamente electrónica. Si el obturador falla o el sistema de exposición se estropea, repararla es caro y lento. Además, al ser una cámara más moderna (se fabricó hasta 2014), hay menos técnicos especializados. Si viajas con ella, lleva pilas de repuesto y reza para que no te toque una avería.
Cierre: cuál elegir según tu uso
Si tu presupuesto es ajustado (1500 euros o menos) y quieres un sistema completo con dos o tres objetivos, la Mamiya 645 es la opción lógica. Es más barata, más rápida de usar y te da negativos de 6x4.5 que escanean muy bien para impresión hasta 40x50 cm. Ideal para retrato en estudio o viaje si no te importa cargar un par de kilos.
Si trabajas en estudio o disparas retrato y paisaje de forma pausada, y valoras el proceso tanto como el resultado, la Hasselblad 500CM te da el cuadrado, la mecánica pura y una estética de objetivos que muchos prefieren para piel y texturas. Eso sí, prepárate para gastar 2500 euros en un kit básico y aceptar que cada rollo te da solo 12 fotos.
Si viajas mucho, disparas paisaje o calle, y puedes permitirte los 3000 euros de una Mamiya 7 con un solo objetivo, es la cámara que más se acerca a la calidad de un escáner de tambor sin romperte la espalda. Pero asume que es un sistema frágil,
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